1.... muchos serán falsos profetas y enseñarán caminos diversos y doctrinas de perdición 2. y llegarán a ser hijos de la perdición. 3.Entonces
Dios vendrá a mis fieles, los que tienen hambre y sed y están afligidos
y purifican sus almas en esta vida, y juzgará a los hijos de la
iniquidad.
4.Además dijo el Señor: Vayamos a la montaña y oremos. 5.Y
yendo con Él, nosotros los doce apóstoles, le suplicamos que nos
mostrara a uno de nuestros hermanos justos, que había muerto, para que
pudiéramos ver qué clase de forma tenía; y tomando valor, también
pudiéramos animar a los hombres que nos oyesen.
6.Y cuando oramos, repentinamente aparecieron dos hombres parados hacia el Este ante el Señor, a quienes no podíamos ver. 7. Emitían
un rayo como del sol de sus semblantes, y sus vestiduras brillaban de
un modo jamás visto por ojos humanos. No hay boca capaz de expresar, ni
corazón que pueda concebir, la gloria con que estaban dotados, ni la
belleza de su aspecto. 8.Y cuando los miramos, quedamos maravillados, porque sus cuerpos eran más blancos que la nieve y más rojos que las rosas; 9. y el rojo se unía al blanco con tal belleza que no puedo expresarla con palabras. 10. Sus
cabellos eran rizados y brillantes y caían elegantemente por sus
rostros y por sus hombros como una guirnalda tejida con plantas
aromáticas y flores de colores variados, o como un arco iris en el
cielo. Tal era su apariencia.
11.Y viendo su belleza, quedamos maravillados de ellos, por su repentina aparición. 12.Y me acerqué al Señor y le dije: ¿Quiénes son éstos? 13.Me respondió: Éstos son los hermanos de ustedes, los justos, cuyo aspecto deseaban ver. 14.Y le dije: ¿Y dónde están todos los justos, y de qué clase es el mundo (eón) en el que están y tienen esta gloria?
15.Y
el Señor me mostró una región muy grande fuera de este mundo, con luz
extremadamente brillante, donde los rayos del sol iluminaban el
ambiente; y la tierra era feraz, con brotes que nunca se marchitaban; y
llena de especias y plantas siempre florecientes e incorruptibles,
produciendo frutos benditos. 16.Y había tanto perfume que el aroma llegaba incluso hasta nosotros.17.Y los habitantes de ese lugar vestían como ángeles resplandecientes, y sus vestiduras eran acordes a su tierra.18.Y había ángeles revoloteando alrededor de ellos. 19.Y la gloria de los lugareños era la misma, y con una sola voz alababan al Señor, regocijándose en ese lugar. 20. El Señor nos dijo: Éste es el lugar de los líderes (sacerdotes principales) de ustedes, los hombres justos.
21.Vi también otro lugar frente a éste, terriblemente triste, y era un lugar de castigo, y los que eran castigados y los ángeles que los castigaban vestían de negro, en consonancia con el ambiente del lugar. 22.Y algunos de los que estaban allí estaban colgados por la lengua: éstos eran los que habían blasfemado del camino de la justicia; debajo de ellos había un fuego llameante y los atormentaba.
24.También
había otros, mujeres, que colgaban de sus cabellos por encima de este
cieno incandescente; éstas eran las que se habían adornado para el
adulterio. Y los hombres que se habían unido a ellas en la impureza del
adulterio pendían de los pies y tenían sus cabezas suspendidas encima
del fango, y decían: No creíamos que tendríamos que venir a parar a este
lugar.
25.Y
vi a los asesinos y a sus cómplices echados en un lugar estrecho, lleno
de ponzoñosos reptiles, y eran mordidos por estas bestias, y se
revolvían en aquel tormento. Y encima de ellos había gusanos que
semejaban nubes negras. Y las almas de los que habían sido asesinados
estaban allí y miraban al tormento de aquellos asesinos y decían: ¡Oh
Dios!, rectos son tus juicios.
26.Muy
cerca de allí vi otro lugar angosto, donde iban a parar el desagüe y la
hediondez de los que allí sufrían tormento, y se formaba allí como un
lago. Y allí había mujeres sentadas, sumergidas en aquel albañal hasta
la garganta; y frente a ellas, sentados y llorando, muchos niños que
habían nacido antes de tiempo; y de ellos salían unos rayos como de
fuego que herían los ojos de las mujeres; éstas eran las que habían
concebido fuera del matrimonio y se habían procurado aborto.
27.Y
otros hombres y mujeres eran quemados hasta su mitad, y arrojados a un
lugar oscuro y golpeados por espíritus malvados; y sus entrañas eran
devoradas por gusanos que nunca acababan. Y éstos eran los que habían
perseguido a los justos, y los habían entregado [a la muerte].
28.Y
cerca de aquellos, había nuevamente hombres y mujeres que se mordían
sus propios labios en tormentos, y eran heridos por un hierro candente
en sus ojos. Y éstos eran los que habían blasfemado y difamado el camino
de la justicia.
29.Y
enfrente a éstos, otros hombres y mujeres se mordían sus lenguas, y
tenían fuego ardiente en sus bocas. Y éstos eran los que habían sido
testigos falsos.
30.Y
en otro lugar había guijarros más puntiagudos que espadas o que
pinchos, candentes; y unos hombres y mujeres andrajosos, con harapos
inmundos, rodaban sobre ellos en tormento. Y éstos eran los que habían
sido ricos y confiaban en sus riquezas, y no se compadecían de los
orfanatos y las viudas, y desdeñaban los mandamientos de Dios.
31.Y
en otro gran lago, lleno de materia hedionda (pus) y sangre y cieno
ardiente, se encontraban unos hombres y mujeres sobre sus rodillas. Y
éstos eran los que habían sido usureros, y demandaban interés sobre
interés.
32.Y
otros hombres y mujeres eran arrojados desde un gran abismo, y cuando
llegaban al fondo, eran conducidos nuevamente hasta la cima por aquellos
que estaban sobre ellos, y volvían a ser arrojados, y su tormento no
tenía fin. Y éstos eran los que habían profanado sus cuerpos
comportándose como mujeres (HOMOSEXUALES), y las mujeres que estaban con
ellos eran las que se habían acostado entre ellas (LESBIANAS), como si
fueran hombres con mujeres.
33.Y
junto al abismo estaba un lugar lleno de fuego, y allí se encontraban
los hombres que habían tallado con sus propias manos imágenes para sí
mismos suplantando a Dios. Y junto a éstos estaban otros hombres y
mujeres con varas de fuego, y se golpeaban unos a otros, y no cesaban de
atormentarse de esta manera.
34.Y,
cerca de ellos, otros hombres y mujeres se quemaban, revolvían, y
asaban. Y éstos eran los que habían abandonado el camino de Dios.




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